Dónde usar tus prompts: qué herramienta de IA para cada cosa

Un prompt bien escrito es portátil: el mismo texto funciona en ChatGPT, en Claude, en Gemini y en casi cualquier asistente que salga el mes que viene. Lo que cambia no es el prompt, es dónde conviene pegarlo.

Estas son las familias de herramientas que existen hoy y para qué sirve cada una. Los detalles concretos — precios, límites, qué versión hace qué — cambian cada pocos meses, así que compruébalos en la web de cada herramienta antes de pagar nada.

1. Asistentes de chat generalistas

ChatGPT, Claude, Gemini, Copilot, Le Chat, DeepSeek, Grok. Es la caja donde escribes y contestan. Aquí es donde va el 90 % de lo que hace un negocio pequeño: escribir, contestar, resumir, traducir, ordenar, comparar.

Todos hacen esas cosas y todos las hacen razonablemente bien. Se diferencian en cuánto texto admiten de una vez, en si pueden buscar en internet, en si trabajan con imágenes y archivos, y en cuánto insisten en darte la razón. Lo tienes desarrollado en ChatGPT, Claude o Gemini: cuál usar para tu negocio.

Para qué: presupuestos, correos, respuestas a reseñas, fichas de producto, resúmenes de documentos, planificación.

2. Buscadores con IA

Perplexity y los modos de búsqueda de los asistentes de arriba. En vez de contestar de memoria, buscan en internet y te enseñan de dónde han sacado cada cosa.

La regla es simple: si la respuesta depende de un dato de hoy, necesitas fuentes. Un precio de mercado, una normativa que ha cambiado, qué está haciendo la competencia, si un proveedor sigue existiendo. Sin enlace, el dato no vale: no puedes comprobarlo.

Para qué: comparar proveedores, mirar precios, comprobar si algo sigue vigente, preparar una reunión sobre un cliente que no conoces.

3. La IA metida en la ofimática

Copilot dentro de Microsoft 365, Gemini dentro de Google Workspace, y los asistentes que traen ya los gestores de correo.

La ventaja no es que escriban mejor: es que ya tienen tus documentos delante. No hay que copiar y pegar el correo, ni el Excel, ni el borrador. Para un negocio con muchos documentos, eso vale más que cualquier diferencia de calidad entre modelos.

La contrapartida: se paga por usuario y al mes, y solo compensa si de verdad trabajas dentro de esas herramientas todos los días.

Para qué: contestar correos en el correo, sacar totales y tablas de una hoja de cálculo, redactar dentro del documento.

4. IA que lee tus propios documentos

NotebookLM y funciones parecidas en los asistentes de chat (proyectos, bases de conocimiento, archivos subidos).

Le das tus documentos — el pliego, el manual, las actas de las últimas cinco juntas, tus condiciones de venta — y contesta solo con lo que hay ahí dentro. Es la diferencia entre preguntarle a alguien listo y preguntarle a alguien listo que además se ha leído tu carpeta.

Para qué: despachos, administradores de fincas, ingenierías, cualquiera que trabaje con documentación larga y repetitiva. Los paquetes de despachos y profesionales están pensados justo para este uso.

5. IA de imagen

Midjourney, Firefly, los generadores que llevan dentro los propios chats. Aquí el prompt se escribe distinto: se describe una imagen, no se da un encargo de trabajo.

Dos avisos que ahorran disgustos: comprueba qué licencia de uso comercial tiene la herramienta que uses, y no generes imágenes que parezcan fotos reales de tu producto o de tu local. Eso último no es un problema técnico, es un problema de publicidad engañosa.

Para qué: fondos, ilustraciones, bocetos para enseñar una idea a un cliente. No para sustituir la foto del plato o de la obra terminada.

6. Voz, transcripción y vídeo

Transcribir una reunión, sacar el acta, poner subtítulos, resumir una llamada. Muchas herramientas de reunión ya lo llevan incorporado y hay transcriptores sueltos.

El flujo que mejor funciona es de dos pasos: la herramienta transcribe, y después le pasas esa transcripción a un asistente de chat con un prompt de resumen. La transcripción en bruto no la lee nadie.

Para qué: actas de junta, resúmenes de visita, notas de una llamada con un cliente.

7. La IA que ya viene dentro de lo que usas

Tu programa de facturación, tu CRM, tu plataforma de tienda, tu bandeja de atención al cliente: casi todos han metido un botón de IA. Suele ser un asistente generalista con el contexto de tu herramienta ya puesto.

Merece la pena probarlo antes de pagar otra suscripción aparte. Y merece la pena desconfiar cuando la única IA que ofrece es «escribir la descripción del producto»: eso lo hace mejor un prompt tuyo en cualquier chat.

Cómo elegir en tres preguntas

  1. ¿Necesito un dato de hoy? Sí → buscador con IA, con fuentes. No → asistente de chat.
  2. ¿El material está en mis documentos? Sí → IA dentro de la ofimática, o subir los archivos al chat. No → chat a secas.
  3. ¿Voy a repetir esto muchas veces? Sí → escribe el prompt bien una vez y guárdalo. No → improvisa, no pasa nada.

Lo único que no cambia

Las herramientas se sustituyen unas a otras cada pocos meses. El encargo, no: «quién soy, qué quiero, cómo lo quiero y qué no puedes hacer» seguirá siendo lo mismo dentro de dos años.

Por eso conviene tener los prompts guardados fuera del chat, en un archivo tuyo — está explicado en cómo montar tu biblioteca de prompts — y por eso nuestros paquetes vienen en PDF y en texto plano, no como una extensión atada a una herramienta concreta.