«Usar la IA en tu negocio» no significa nada. Lo que significa algo es esto: doce tareas que hoy te quitan horas y que un prompt bien escrito resuelve en un minuto.
Si todavía no tienes claro qué es exactamente un prompt, empieza por aquí. Si ya lo tienes, sigue.
Escribir cosas que hay que escribir igual
1. Presupuestos por escrito
Dictas cuatro notas del trabajo y sale el presupuesto con concepto, qué incluye, qué no incluye, plazo y forma de pago. Lo que evita: las discusiones de después sobre qué entraba y qué no.
2. Correos incómodos
Reclamar una factura, avisar de un retraso, corregir un error propio. Son los que se aplazan tres días. Un prompt los deja escritos en un minuto y encima mejor: sin justificaciones de tres párrafos ni tono de disculpa.
3. Fichas, anuncios y descripciones
Un producto, un piso, un servicio. La clave está en prohibirle inventar: solo puede usar las características que le des, y lo que falte va entre corchetes.
Contestar
4. Reseñas
Buenas, malas, injustas y falsas. Hay una guía entera sobre esto: prompts para responder reseñas de Google sin sonar a robot.
5. Las mismas cinco preguntas de siempre
«¿Hacéis factura?», «¿cuánto tardáis?», «¿venís a mi zona?». Escribe la respuesta buena una vez, guárdala, y usa el prompt solo para adaptarla al caso concreto.
6. Decir que no
A un encargo que no te interesa, a un descuento, a un plazo imposible. Decir que no por escrito y con claridad, sin dejar la puerta medio abierta, es una habilidad; un prompt la sustituye bastante bien.
Entender
7. Documentos largos
Un pliego, un contrato, una notificación de la Administración, un informe. Lo que se le pide no es «resume»: es qué me obliga a hacer, para cuándo, qué me puede perjudicar y qué queda sin aclarar.
8. Explicar lo tuyo a quien no es del gremio
Un diagnóstico, una avería, un cálculo estructural, un tratamiento. «Explícalo para alguien sin formación en la materia, con una comparación cotidiana, sin simplificar hasta que deje de ser cierto.»
9. Traducir sin que suene a traducción
Para hoteles, casas rurales, guías y tiendas online, esto es dinero: un mensaje que suena raro en inglés cuesta reservas. Pídele que adapte lo que no funcione literalmente y que te diga qué ha adaptado.
Ordenar y decidir
10. Vaciar la cabeza
Sueltas todo lo pendiente tal cual, desordenado, y te lo devuelve agrupado, con lo que depende de otros marcado y ordenado por lo que más te cuesta si no lo haces.
11. Poner una decisión sobre la mesa
Dos opciones, qué ganas y qué pierdes con cada una a tres meses y a dos años, y qué dato te falta para decidir. Con una instrucción importante: «no me digas que ambas son válidas».
12. Buscarle los fallos a tu propio plan
«Actúa como alguien a quien le pagan por encontrarle fallos a esto. Dime las cinco formas más probables de que salga mal y qué señal temprana avisaría de cada una. No me hagas cumplidos.» Es el prompt más incómodo y el más rentable.
Para qué NO sirven
Conviene tenerlo igual de claro:
- No sirven para dar un dato que no le has dado. Precios de mercado, plazos legales, artículos concretos: eso se comprueba en la fuente, no en un chat.
- No sirven para sustituir criterio profesional. Un informe médico, un escrito judicial o un cálculo de estructura los firma alguien, y ese alguien responde.
- No sirven para publicar sin leer. Tres comprobaciones antes de enviar nada: los datos son ciertos, suena a ti, y no has pegado datos de otra persona.
Lo que cambia cuando el prompt es de tu oficio
Los doce usos de arriba son generales. Lo que hace que uno funcione a la primera es que ya sepa cómo son las cosas en tu sector: que en hostelería la reseña llega el sábado a las dos, que en una asesoría el plazo lo pone Hacienda, que en una obra el retraso se cuenta en semanas y que en una clínica lo que se explica no se puede simplificar de más.
Eso es lo que hay en los 110 paquetes de 500 prompts: 50 prompts base cruzados con 10 situaciones reales de cada sector. Cada paquete cuesta 0,99 € con descarga inmediata, y están ordenados por oficios, comercio local, salud, despachos, marketing, tecnología, turismo, formación, gestión, creativos y vida personal.