Quince palabras que salen en cualquier artículo sobre inteligencia artificial, explicadas como se las explicarías a un cliente. Sin condescendencia y sin metáforas de ciencia ficción.
Prompt
El texto que le das a una IA para que haga algo. No es una pregunta: es un encargo. Cuanto más completo (quién eres, qué quieres, cómo lo quieres, qué no puede hacer), mejor sale. Desarrollado en qué es un prompt.
Modelo
El programa que genera la respuesta. GPT, Claude, Gemini y Llama son modelos; ChatGPT o la app de Gemini son los productos que los envuelven. Los modelos se actualizan cada pocos meses y suelen llevar versión en el nombre.
Token
El trocito en el que la IA parte el texto: más o menos entre media palabra y una palabra. Importa por dos motivos: los límites se miden en tokens y, si pagas por uso, la factura también.
Ventana de contexto
Cuánto texto puede tener «delante» de una vez: tu conversación más los archivos que le hayas pasado. Cuando se llena, empieza a olvidar el principio. Si trabajas con documentos largos, es la característica que más te importa.
Alucinación
Cuando la IA se inventa algo y lo dice con total seguridad: un precio, una fecha, un artículo de ley, una cita. No es un fallo raro, es una consecuencia de cómo funciona. Por eso se escribe siempre «si te falta un dato, déjalo entre corchetes en vez de rellenarlo», y por eso se comprueban las cifras.
Instrucciones de sistema
Un prompt que va por encima de la conversación y manda sobre todo lo demás: el tono, las reglas, lo prohibido. En las apps aparece como «instrucciones personalizadas», «personalidad» o «proyecto». Es donde conviene poner lo que se repite siempre.
Temperatura
Cuánto se permite improvisar. Baja, contesta de forma previsible y repetible; alta, más variada y más impredecible. Casi nunca se toca desde una app normal, pero explica por qué la misma pregunta da respuestas distintas.
Multimodal
Que además de texto entiende imágenes, audio o vídeo. Es lo que permite fotografiar una carta de la Administración o una etiqueta y preguntar qué dice.
RAG (búsqueda sobre tus documentos)
La técnica por la que la IA busca primero en tus documentos y contesta solo con lo que encuentra ahí. Es lo que hay detrás de «sube tus archivos y pregúntales».
Agente
Una IA a la que no le pides un texto, sino que haga pasos por su cuenta: buscar, abrir, rellenar, comprobar. Prometen mucho y todavía fallan bastante. Para un negocio pequeño, hoy, un buen prompt rinde más que un agente.
Fine-tuning (ajuste fino)
Reentrenar un modelo con datos propios para que escriba a tu manera. Cuesta dinero y mantenimiento. En el 99 % de los casos, un prompt bien escrito con tres ejemplos consigue lo mismo por cero euros.
Ventana de conocimiento
Hasta cuándo llega lo que el modelo aprendió. Si le preguntas por algo posterior, o busca en internet, o se lo inventa. De ahí que para datos actuales haga falta un asistente que busque y enseñe fuentes.
Benchmark
Los exámenes con los que se comparan los modelos. Sirven para titulares, no para decidir: ninguno mide si te va a escribir bien un presupuesto de fontanería.
API
La puerta para que otro programa hable con el modelo sin pasar por el chat. Es lo que usan las herramientas que llevan «IA» dentro. Si no programas, no te afecta.
Datos de entrenamiento
Lo que el modelo leyó para aprender. Relacionado con una pregunta que sí te afecta: ¿lo que yo escribo en el chat se usa para entrenar? Depende de la herramienta y del plan, se configura en los ajustes de privacidad, y es lo primero que hay que mirar antes de pegar nada de un cliente.
Con esto se lee cualquier artículo del sector sin perderse. Lo siguiente, si quieres pasar de entender a usar: cómo se estructura un prompt y para qué sirven, con doce usos concretos.
Y si prefieres saltarte la parte de aprender: los paquetes por oficio vienen con todo escrito, a 0,99 €.