Es la pregunta que más nos llega y la respuesta decepciona un poco: para lo que hace un negocio pequeño con la IA — escribir, contestar, resumir, ordenar, traducir — los tres sirven, y las diferencias entre ellos son mucho más pequeñas que la diferencia entre un prompt flojo y uno bien escrito.
Dicho eso, hay cuatro cosas que sí se notan al usarlos todos los días.
1. Cuánto texto puedes pegar de una vez
Es la diferencia más práctica de todas. Si tu trabajo consiste en leer documentos largos — pliegos, contratos, informes periciales, actas de junta, memorias de proyecto — te interesa el que te deje pegar el documento entero sin trocearlo, porque cada troceo es una oportunidad de perder el hilo.
Si lo que haces es contestar reseñas y escribir publicaciones de 80 palabras, esto te da exactamente igual.
2. Si puede mirar en internet o no
Para cualquier cosa que dependa de un dato actual — un precio de mercado, una normativa que ha cambiado, qué está publicando la competencia — necesitas un asistente que busque en la web y te enseñe de dónde lo ha sacado. Sin enlace, el dato no vale: no puedes comprobarlo.
Para escribir un presupuesto con datos que ya tienes tú, buscar en internet no aporta nada.
3. Dónde está metido
Un asistente que vive dentro del correo o del gestor de documentos que ya usas se acaba usando. Uno que exige abrir otra pestaña y volver a explicar el contexto cada vez, no. Esto pesa más que cualquier comparativa: la herramienta que usas es mejor que la que teóricamente es mejor.
4. Cuánto insiste en darte la razón
Los tres tienden a ser complacientes: si les dices que tu plan es bueno, te dirán que es bueno. Unos más que otros, y cambia con cada versión. La solución no es cambiar de asistente, es cambiar el prompt: «actúa como alguien a quien le pagan por encontrarle fallos a esto y no me hagas cumplidos» funciona en los tres.
Lo que no vale tu tiempo
Las tablas de puntuaciones. Cambian cada pocos meses, se miden con exámenes que no se parecen a tu trabajo y para cuando has decidido, ya hay versión nueva. Si en enero uno era el mejor escribiendo, en junio puede serlo otro, y ninguna de las dos cosas cambia lo que tienes que hacer el lunes.
La recomendación práctica
- Empieza por el que ya tengas — el que viene con tu correo, tu móvil o tu suscripción. Cero fricción.
- Prueba el mismo prompt en dos. El mismo texto, palabra por palabra. Cinco minutos y sabrás más que leyendo veinte comparativas.
- Quédate con el que te obligue a corregir menos. No con el que escriba más bonito: con el que se ajuste a lo que le pediste.
- Y guarda tus prompts en un archivo aparte, no en el historial del chat. Así cambiar de asistente cuesta cero.
Esa última es la razón por la que nuestros paquetes vienen en PDF y en texto plano y no como una extensión ni una aplicación: un prompt bien escrito es tuyo y funciona en los tres. La herramienta cambiará; el encargo, no.
Si quieres ver cómo se escribe uno que funcione en cualquiera de ellos, está en la estructura de un prompt en cuatro bloques.