Siete errores al escribir prompts (y cómo se arreglan)

Cuando una respuesta sale mal, casi siempre es por uno de estos siete motivos. Ninguno tiene que ver con el modelo que uses.

1. Pedir sin contar quién eres

Síntoma: la respuesta vale para cualquiera y por eso no vale para ti.

Arreglo: tres líneas de contexto antes de la petición. Oficio, tamaño, cliente. «Soy peluquera y trabajo sola en un local de dos sillones» descarta de golpe todo lo que estaba pensado para una cadena.

2. No decir cuánto quieres

Síntoma: pides una respuesta a una reseña y te llegan cuatro párrafos con introducción.

Arreglo: un número. «Máximo 60 palabras.» Es la instrucción más rentable que existe: una palabra de más en el prompt, trescientas de menos en la respuesta.

3. Dejar que rellene los huecos

Síntoma: aparecen precios, plazos, porcentajes o artículos de ley que tú no has dado y que suenan perfectamente creíbles.

Arreglo: «Si te falta un dato, déjalo entre corchetes en vez de rellenarlo.» Y después, aunque lo hayas puesto, revisa las cifras. Esta es la regla que no se salta nunca: la IA escribe bien, acertar es otra cosa.

4. Pedir tres cosas en un mismo mensaje

Síntoma: «analiza, dame ideas y escríbeme el texto» devuelve las tres cosas a medias.

Arreglo: encadena. Primero el análisis. Cuando lo tengas delante, «ahora escribe el texto con la idea 2». El contexto ya está puesto, así que la segunda petición te cuesta una línea.

5. Confundir el adorno con el contexto

Síntoma: empiezas con «actúa como un experto de primer nivel en…» y la respuesta sigue siendo genérica.

Arreglo: el papel solo sirve si acota. «Actúa como un experto en marketing» no descarta nada. «Actúa como el responsable de marketing de una tienda de barrio con 400 seguidores y sin presupuesto de anuncios» descarta el noventa por ciento de las respuestas posibles, que es justo lo que quieres.

6. Aceptar la primera respuesta

Síntoma: te quedas con lo primero que sale porque «ya está bien».

Arreglo: una segunda vuelta, siempre con una instrucción concreta. «Demasiado largo, córtalo a la mitad sin perder el punto tercero.» «Suena a folleto, quítale los adjetivos.» «Cámbiame el final: no quiero pedir disculpas, quiero proponer una fecha.» Corregir es más barato que volver a pedir de cero.

7. Pegar datos que no son tuyos

Síntoma: copias el correo del cliente entero, con su nombre, su teléfono y su número de póliza.

Arreglo: corchetes. «[cliente]», «[importe]», «[fecha]», «[número de expediente]». La respuesta sale igual de buena y tú no has mandado los datos de otra persona a un servicio de terceros. Si trabajas con datos de salud, con menores o con expedientes judiciales, esto no es una recomendación.

La comprobación de treinta segundos

Antes de usar cualquier cosa que devuelva una IA, tres preguntas:

  1. ¿Los datos son ciertos? Importes, fechas, plazos, nombres.
  2. ¿Suena a mí? Si no lo dirías tú, no lo envíes.
  3. ¿Hay algo aquí que no debería salir de mi ordenador?

Esas tres preguntas van dentro de cada uno de nuestros paquetes, al final del archivo, porque es lo que separa usar la IA de que la IA te use a ti.

Si quieres el otro lado del asunto — cómo se monta un prompt bien desde cero — está en la estructura de un prompt en cuatro bloques.